Creada en la Ciudad de General Alvear, Provincia de Mendoza, en el año 1935.

jueves, 28 de mayo de 2015

ALEJANDRO BENTIVOGLIO (Avellaneda, Buenos Aires, 1979)

PROBLEMAS DE CONVIVENCIA
 
Blancanieves se comió la manzana y cayó al piso, dormida, muerta, lo que fuera. La vieja la miró y sonrió satisfecha. El trabajo estaba hecho. Desde adentro de un ropero, los ya hartos enanitos, miraban a ver si el dinero que le habían pagado había valido realmente la pena.
 
De “Todo lo que dejamos atrás” (2012)

miércoles, 27 de mayo de 2015

MIGUEL OTERO SILVA (Venezuela, 1908-1985)

EL AIRE YA NO ES AIRE, SINO ALIENTO…
 
El aire ya no es aire, sino aliento;
el agua ya no es agua, sino espejo,
porque el agua es apenas tu reflejo
y ruta de tu voz es sólo el viento.


Ya mi verso no es verso, sino acento;
ya mi andar no es andar, sino cortejo,
porque vuelvo hacia ti cuando te dejo
y es sombra de tu luz mi pensamiento.


Ya la herida es floral deshojadura
y la muerte es fluencia de ternura
que a ti me liga con perpetuos lazos:


tornóse en rosa espléndida la herida
y ya no es muerte, sino dulce vida,
la muerte que me das entre tus brazos

martes, 26 de mayo de 2015

EDGAR BAYLEY (Buenos Aires, 1919-1990)

LA CLARIDAD

 

Me ha tentado siempre la claridad

Y la claridad se me ha negado a veces

Como un pájaro que vuela en sueños

Y cae y sigue cayendo

Sin volar

Como peso muerto

 

Me ha tentado siempre la claridad

Especialmente la claridad de las hojas del saúco

También la claridad del guijarro

Y de las ramas del abeto

Y la rápida y voraz claridad de una salamandra

 

He querido tener claridad para mirar

Los terrones del campo recién removido

Y para mirar también el mismo arado

Y el agua que se desliza límpida por la acequia

 

Claridad he querido para recorrer tantos sueños 

Y glorias y poderes y dispersas situaciones y gentes 

Y para estar en el aire sin ausentarme del fuego

 

Me ha tentado siempre la claridad 

De estar totalmente en cada flor 

En cada herida o condena o semilla 

He querido tener claridad para vivir

 

Y cuando al fin pude definir la claridad que yo buscaba 

Advertí cuánto sueño y plumón y roja tierra 

Y confusión y olvido hacen falta para comprender claramente 

Y estar aquí con total lucidez sentado a la vera del camino 

Avivando el fuego bajo el cielo y el polvo de las horas

 

Y como me ha tentado siempre la claridad

Aquella vez cuando bajo un abierto y extendido sol

Comenzaron a encresparse las aguas de la bahía

Hasta adquirir un tinte violáceo

Y un gran pájaro blanco surgió de repente de entre las nubes

Batiendo sus alas y revoloteando suavemente a mi alrededor

Decidí que era el momento de arrojar estas palabras al mar

Porque la claridad que tanto he buscado

Sólo está en algunos silencios

En algunos espacios en blanco

Antes y después de unas pocas y triviales palabras

lunes, 25 de mayo de 2015

PAUL VALÉRY (Francia, 1871-1945)

EL BOSQUE AMIGO
 
En las sendas pensamos cosas puras,
uno al lado del otro, fugitivos,
tomados de la mano, y pensativos
en medio de las flores más oscuras.

Íbamos solos, como enamorados,
entre la verde noche del sendero,
compartiendo el fugaz fruto hechicero
del astro que aman los enajenados.

Después, muy lejos, en la sombra densa
de aquel íntimo bosque rumoroso,
morimos -¡solos!- sobre el césped blando.

Y arriba, en medio de la luz inmensa,
¡oh, amigo del silencio más hermoso,
nos encontramos otra vez, llorando!

BEATRIZ FERRO (Buenos Aires)

LA HORMIGA AUDAZ
 
Una hormiga muy audaz
un día dobló la esquina
y se largó a recorrer
el mundo de la cocina.
 
Se perdió en el complicado
Laberinto del Repollo
y se enredó las antenas
en una pluma de pollo.
 
Se empapó cara y barriga
en la lechuga mojada:
se secó con una hilacha
y siguió como si nada.
 
En el Río de la Leche
un cocodrilo feroz
se disfrazó de hoja verde
para comerla mejor.
 
La hormiga tomó un palito,
lo disfrazó de escopeta
y él tuvo que refugiarse
debajo de una galleta.
 
Atravesó el ancho río
por un puente traicionero:
era un rallador de queso
con trescientos agujeros.
 
Camina que te camina
por aquel puente de lata
por esquivar un agujero
en otro metió la pata.
 
Tomó tres sorbos, no más,
en el Lago del Café
y se curó del cansancio
y hasta del dolor de pies.
 
Las hazañas de esta hormiga
no caben en esta historia:
hasta le dio un mordisco
a la bruja Zanahoria.
 
Al comentar sus proezas
dicen todas sus vecinas:
“¡ Esta hormiga se da
mucha maña en la cocina!”.
 
De “Versos que no muerden (¿o sí?)” (2005)

sábado, 23 de mayo de 2015

CLAUDIO ROJO CESCA (Santiago del Estero, 1984)

ACNÉ
 
Olvida los talleres, los cursos rápidos, la métrica
Olvida a Joyce, a Miller, a Bioy
Ni siquiera se te ocurra
Enredarte con Borges
 
El acné te hará buen escritor
 
Y si no me crees,
Mira a Bukowski, a Pizarnik
A Sexton
El acné es la mejor poesía, brota de uno
Como hierba infectada en la trinchera
Involuntaria en su jardín 
de pocos girasoles
La chauvinista biología de la soledad
Sembradora de elipsis en la cara
Elipsis que se sueña con horror
Como si fuera el último día 
del mundo
 
Tanta buena prosa entre sus ruinas
Celebrando los bellicidios
Morador de poros indulgentes
Tanto verso sublime
La madre de toda vergüenza
Los cien ojos ciegos 
De cara a los púlpitos de vinagre
 
Olvida las academias, el diccionario y las
Fieles ecuaciones de la elite
Lo importante es estar solos
O no saber bien
Donde
Estamos.

NORAH SCARPA FILSINGER (Tafí Viejo, Tucumán)

EXTRAÑAMIENTO
 
Una vez conocí las luces de la ciudad, pero por algún motivo a alguien se le ocurrió mandarme al ostracismo. Ahora me angustia la soledad. Es cierto que algunas veces, en sus correrías, se aproximan niños que me miran con el rabillo del ojo. Por momentos tengo la ilusión de que los caballos saldrán de pronto al galope y me arrastrarán hacia esas torres que desde aquí percibo, siempre de día. Frecuentemente, los fines de semana se detienen parejas de enamorados que pasean por el parque y juguetean con las aguas de mi fuente. Pero los que me miran embelesados son los adolescentes. Ellos endulzan mi soledad sin importarles que yo sea nada más que una impúdica nereida.
 
 
De “Incisiones mínimas” (2011)


jueves, 21 de mayo de 2015

PIOTR SOMMER (Polonia, Kwietnia, 1948)

ENTRE LA PARADA Y LA CASA
 
Vas a visitar a un amigo después de ver una película,
tu mujer se ha quedado sola en casa,
tu madre, en quien empiezas a pensar
al bajar del autobús, está en otra ciudad,
enferma, ayer recibiste un telegrama de ella;
entre la estación del autobús de la línea 140-bis
y la casa de tu amigo (es decir, pasando al lado
de la tienda cerrada, comprando cigarrillos
en un estanco delante de la casa y después en el ascensor),
antes de entrar en la casa y empezar
la conversación nocturna con él y su mujer, estás solo;
tu hijo se fue ayer
a casa de los padres de tu mujer, está solo,
sin ti y sin su madre.
Piensas en todo esto antes de que se abra la puerta,
cuando la nieve te salpica la cara, aunque sea
la tercera década de marzo, recorriendo rápidamente
esta corta distancia entre la parada y la casa.
De repente percibes esta soledad cotidiana, como en contra
de ti mismo y en contra de aquéllos en los que piensas.

miércoles, 20 de mayo de 2015

MARÍA DEL CARMEN LAMMOGLIA (San Miguel de Tucumán, 1950)

QUIROMANCIA
 
Ayer leyeron las líneas de sus manos: como le dijeron que hoy tendría serios contratiempos, decidió no concurrir a la oficina y permanecer acostado en su cama.
Nunca supuso que el fino mueble de bronce, heredado de su abuela, estaba rozando el cable del velador.
 
De “Extraña variedad” (2010)

martes, 19 de mayo de 2015

ESTEBAN VALENTINO (Castelar, Buenos Aires, 1956)

LAS BUENAS BRUJAS
 
Caminan entre nosotros,
parecen amas de casa,
suben a los colectivos
y amanecen de mañana.
 
Hacen colas en los bancos,
en vacaciones descansan
pero no habitan castillos
ni cuevas desencantadas.
 
No preparan sus brebajes
con uñas y piel de rana
y hacen sus dulces caseros
con azúcar y manzana
 
y con sus escobas barren
los pasillos de su casa
chiquita. No vuelan nunca
ni usan fórmulas extrañas.
 
Pero si alguno de ustedes
tiene dolor en la panza
o –lo que es mucho peor-
tiene dolor en el alma.
 
Si el recuerdo es una espina,
si aman a quien no ama,
si entienden tarde que el día
no está hecho de oro y plata.
 
Si a la noche llegan solos
y empiezan solos el alba
porque hacen de los inviernos
y el olvido su marca
 
queda algo por hacer.
Hay una esquina olvidada
y hay una noche del año
en que las brujas se abrazan.
 
En esa noche y esquina
las buenas brujas encarnan
y hacen rondas bajo el cielo
con pitos, bombos, maracas.
 
Hay que saber el lugar
y llegar a la hora exacta.
Hay que saber qué decir
y decir esa palabra.
 
Y si todo sale bien,
si nadie mete la pata,
la soledad se hace amiga,
la avaricia, mano dada.
 
Es difícil conocer
esquina, hora y palabra
pero si tienen la suerte
de bailar la buena danza
 
cuando termine la noche
y empiece la madrugada
volverán pateando piedras
silbando, como si nada
 
y dirán al día siguiente
“ya no tengo herida el alma,
ayer vi a una buena bruja
ayer, cuando caminaba
 
y la soledad se fue
mi vida ya no es avara
y no quiero que el olvido
me vuelva a mostrar la cara.
 
Pero algo debe fallar
con las brujas y su magia
porque mi amor sigue intacto
y quien amo no me ama”.
 
Ahora saben algo más
que hasta recién ignoraban.
Las buenas brujas existen
pero en amores…
…pero en amores fracasan.