Creada en la Ciudad de General Alvear, Provincia de Mendoza, en el año 1935.

domingo, 12 de julio de 2015

NOVEDADES BIBLIOGRÁFICAS JUNIO 2015


LIBRO 2

Ver galería fotográfica.


Biblioteca Sarmiento informa la incorporación de material bibliográfico de acuerdo al siguiente detalle:

 

  • “Latinoamérica en la voz: cuentos y leyendas” de Hanna Cuenca, Cucha del Águila y otros
  • “Es tan difícil volver a Ítaca” de Esteban Valentino
  • “El misterio del Holandés Errante” de Franco Vaccarini
  • “Los reyes. Dos juegos de palabras” de Julio Cortázar
  • “Jardín felino” de Nanim Rekacz
  • “Martina, montonera del Zonda” de Mabel Pagano
  • “Once poetas jóvenes mendocinos”  antología
  • “Madame Bovary” de Gustave Flaubert
  • “Mis memorias” de Emilio Salgari
  • “La educación del hijo” de Constancio C. Vigil
  • “Vida espiritual” de Constancio C. Vigil
  • “Humo y sol” de Enrique Velasco
  • “Las verdades ocultas” de Constancio C. Vigil

 

Todo el material mencionado ya ha sido técnicamente procesado e ingresado a nuestro Fondo Bibliográfico y se encuentra a disposición de los lectores.

sábado, 11 de julio de 2015

CARLOS VITALE (Buenos Aires, 1953)

LA PUERTA CONDENADA

De niño, en el barrio, se relataba la aventura de un vecino que había sobrevivido a un naufragio flotando durante una semana sobre una puerta. Desconozco quién era e incluso si la peripecia acaeció de verdad, pero no dejo de meditar en ese hombre, azul y agua, negro y agua, asido a una puerta por la que no es posible huir.


FELIPE SCHIAVONE EL ARTE HECHO LUZ

En junio nuestra Sala “Arq. Alfredo Pedro” se vistió de luz y arte al ofrecer una jornada de encuentro con la creación de Felipe Schiavone.


Desde la propuesta organizada por el Profesorado de Artes del IES “Salvador Calafat se ha podido vivenciar  una muestra de “Valores del Arte Nuestro” que, en esta oportunidad, nos permite un acercamiento con la producción fotográfica del artista Felipe Schiavone.


Bajo la denominación de “Muestra e Ideas. Procesos creativos en el arte. Interacción analógica” se ha presentado una noche de charla, muestra, comunicación, música y luz de destacado valor estético y logrado tecnicismo que vuelve -una vez más- a resaltar la capacidad y variedad de la fotografía que se produce desde el sur de Mendoza.


 

FELIPE

viernes, 10 de julio de 2015

JUNE JORDAN (USA, 1936-2002)

Hey
Vengan
Salgan
 
Donde quiera que estén
 
Necesitamos reunirnos
En este árbol
 
Que no ha sido
Plantado todavía.

 

jueves, 9 de julio de 2015

EN ESTAS VACACIONES LLEGA “TARDE MÁGICA”

Blob

 

Un grupo de jóvenes mujeres ha organizado una comedia musical basada en las canciones de María Elena Walsh para que los niños puedan disfrutar durante estas vacaciones.

 

Los niños y niñas del departamento podrán disfrutar de “Tarde Mágica”, una comedia musical que utiliza las canciones de María Elena Walsh para relatar la historia de una niña que es llevada al mundo de sus muñecas.

 

Todas las participantes de esta interesante obra son artistas locales que, tras varios meses de ensayo, están listas para ofrecer gratas funciones a los niños que asistan.

 

Fecha, Hora y Lugar de las Funciones

5 de Julio – 20:30hs – Biblioteca Domingo Faustino Sarmiento

9 de Julio – 16:00hs – Biblioteca Antonio Di Marco (Bowen)

11 y 12 de Julio – 16:00hs – Biblioteca Domingo Faustino Sarmiento.

El valor de las entradas es de $50, y se pueden adquirir en la Librería “Había Una Vez, Libros”.

DAVID SLODKY (Salta, 1946)

EL PASEO

Fueron caminando por las vías. Partieron desde donde alguna vez estuvo la vieja estación (ahora es sólo un dibujo en la pared que la evoca, una locomotora a vapor como homenaje). Cuando chico venía con sus hermanos y primos a la hora en que llegaba el tren, apostaban cuántos vagones traía y el que ganaba tenía por premio darle un puntapié a cada uno de los perdedores. 
Con su mujer y sus dos pequeños hijos de nueve y seis años, habían regresado hacía poco de un largo exilio y el padre quería mostrarles los territorios de su niñez, darle un lugar a la nostalgia, reconstruir su memoria, proyectarse en ellos.
El pueblo había sido el lugar de veraneo familiar en su infancia, cuando el médico recomendara que los pulmones delicados del hijo menor necesitaban el aire puro de la montaña. Allá, en el portal de los Andes, con el verdor todavía exuberante del Valle de Lerma, habían saboreado el verano año tras año, alquilando una casita, y el padre recordaba ahora el olor untoso del matadero donde juntaban las orejas de los animales sacrificados, donde miraban con ojos enormemente abiertos los hombres que bebían la sangre caliente de los animales recién degollados, donde se las ingeniaban para robarse las vejigas inflándolas luego para jugar al fútbol entre gritos salvajes, mimetizados con el primitivo ritual; rememoraba el bañarse alegre y temerariamente en los canales que llevaban las turbias aguas del Toro, a veces las cristalinas del Blanco, hasta el remanso de esa especie de garita kilómetros abajo, desde donde bajaban precipitadamente por un tobogán hacia las turbinas de la usina; evocaba entonces el mareo que le producían esas aguas vertiginosas, el temor y la atracción de caer en ellas. ¡Cuántos deleitosos miedos se asociaban a cada uno de los lugares, de los olores, de los colores de ese privilegiado lugar de los valles de su infancia! Como mirar tapándose los ojos, pero dejando un resquicio para seguir aterrándose con ese extraño goce que provocan las películas de miedo.

A menos de un kilómetro de caminar, las vías son bordeadas a su derecha por un cerro. El hombre divisa a la izquierda lo que resta de la represa misteriosa de sus estadías veraniegas: está seca. Mira los caranchos que sobrevuelan el hoy árido terreno; recuerda la comadreja muerta, flotando en las aguas, que lo estremeciera tantos años atrás. Observa las inútiles manivelas que comandan las compuertas ya inexistentes, semejando timones de barcos abandonados. Allí jugaban, allí los Tigres de la Malasia, Sandokan y Yánez, maniobraban las intrépidas naves. Se ven todavía los canales que desembocaban en el estanque, en los que se bañaba cuando muy pequeño agarrado de las manos de su madre, siempre temeroso de que alguna súbita correntada lo arrastrara hacia el fondo barroso y enramado del embalse. “¡Pero no, si te estoy cuidando, nada te va a pasar!” –lo reconvenía amorosamente la sonriente matrona. 
“Por acá me llevaba a cococho mi papá” –les dice mientras avanzan por las vías y siguen alejándose del pueblo. 
“¿Te llevaba a qué...?” –pregunta el mayor de los hijos. 
“Sobre los hombros, a babucha. Acá le decimos cococho” –responde el padre, contento de participar a sus hijos uno de sus remotos códigos. Con una distendida sonrisa les cuenta que el abuelo siempre recordaba que en una de esas incursiones, un desagradable olor le advirtió que su pequeño había depositado sobre su cuello un fecal obsequio, mientras repetía “nene caca”. Los chicos ríen. “Cagón” –bromea su mujer, mientras lo abraza por la cintura. 
“Hablando de ‘cagón’ -dice el hombre- ¡qué miedo me daba cuando mi padre me azuzaba para que cruce con él este puente!” 
Habían llegado al primer puente ferroviario que cruza el Toro, en el inicio de la quebrada. Abajo corre crecido el río, arremolinando sus marrones y fragorosas aguas por el encajonamiento que producen las columnas de piedra del puente carretero, metros más allá. 
“¡Vamos, lo crucemos, ya no pasan trenes por estas vías!” –los anima ante el gesto de duda de los niños. “Ni ferrocarriles dejaron en este país.”
Comienzan a caminar por los durmientes. ¡Otra vez el vértigo placentero, ahora compartido con sus hijos! Entre travesaño y travesaño, las rumorosas aguas que se ven allá abajo marean levemente. Avizora una de las hermosas casonas del callejón de Río Blanco. ¿Estará todavía esa tenebrosa capilla de aires góticos, que poblara de temores nocturnos sus sueños infantiles? ¿Florecerán todavía esas majestuosas bella-hortensias rosadas y violáceas? ¿Estarán tapizados de musgos los enrojecidos ceibos? ¿Azularán las campanillas los bordes del camino? ¡Les hará con ellas collares a los hijos, como le hiciera tiempo allá su hermana, cada temporada! 
A la mitad del puente, siente el lejano bisbiseo de un motor. Mira el camino que remonta hacia los Andes, buscando divisar el camión que seguramente produce ese ruido en la subida. 
La locomotora aparece de golpe desde la curva. Ve el gesto de terror que paraliza a sus hijos. Trata desesperadamente de aferrarlos.
El grito desgarrador de la madre tapa el poderoso silbato.

miércoles, 8 de julio de 2015

POLDY BIRD (Paraná, Entre Ríos, 1941)

NO ME SUELTES LA MANO

Estoy perdida y sola
como un pájaro que retrasó su vuelo
Y tu silencio me dibuja sombras
donde los ángeles estaban siempre
[ hoy se pusieron túnicas de duelo ]
No me sueltes la mano ...
 
Me da miedo saberte tan lejano
me da miedo pensarte tan ausente
El olvido y la muerte son hermanos 
y los dos nos atacan frente a frente
 
Este amor no se cansa ni se vence
busca tu voz que calla
busca la tinta de tu sentimiento
quiere recomponer no sé qué cosa
que se ha quebrado en el cristal del tiempo
 
No me quites el aire que respiro
no me quites el sueño que me calma
no me sueltes la mano en la tormenta
No desates tu alma de mi alma ...

martes, 7 de julio de 2015

JOSÉ MANUEL ORTIZ SOTO (Jerécuaro, Guanajuato, México, 1965)

PREDICAR EN EL DESIERTO

La famélica y sedienta multitud guardó silencio.
-Creced y multiplicaos en peces, pan y vino –ordenó el profeta.
Las piedras siguieron siendo piedras.

lunes, 6 de julio de 2015

EDUARDO E. VARDÉ (Buenos Aires, 1984)

El nene se cuelga de la ventana
del kiosco del barrio
y estirando un bracito entre la seguridad de las rejas
abre la palma de su mano
muestra al kiosquero
las monedas brillantes que los tíos le regalaron 
pregunta "¿cuánto me alcanza con esto?"
Luego vuelve a su casa 
con los caramelitos todos juntos en la boca
creyendo ser feliz.


domingo, 5 de julio de 2015

CARLOS DUGUECH (Tafí Viejo, Tucumán, 1933)

ZURDO
 
Llevó el voto en el bolsillo derecho del saco. Por precaución, decía. Entró en el cuarto oscuro, sacó del bolsillo el papel plegado que introdujo en el sobre que le dieron, lo cerró y salió para depositarlo en la urna. 
Entre las curiosidades divulgadas por la prensa, la más cautivante era la que se refería a un voto anulado: en un sobre se había depositado una tierna carta de amor, escrita en tinta y en letra inglesa. “Para mi querida Shakira”.
Los zurdos –aprendió amargamente- debemos guardar los papeles importantes en el bolsillo izquierdo…
 
De “A media tinta” (2014)