Creada en la Ciudad de General Alvear, Provincia de Mendoza, en el año 1935.

domingo, 20 de julio de 2014

JOSÉ ASUNCIÓN SILVA (Colombia 1865-1896)

A VECES, CUANDO EN ALTA NOCHE
 
A veces, cuando en alta noche tranquila, 
sobre las teclas vuela tu mano blanca, 
como una mariposa sobre una lila 
y al teclado sonoro notas arranca, 
cruzando del espacio la negra sombra 
filtran por la ventana rayos de luna, 
que trazan luces largas sobre la alfombra, 
y en alas de las notas a otros lugares, 
vuelan mis pensamientos, cruzan los mares, 
y en gótico castillo donde en las piedras 
musgosas por los siglos, crecen las yedras, 
puestos de codos ambos en tu ventana 
miramos en las sombras morir el día 
y subir de los valles la noche umbría 
y soy tu paje rubio, mi castellana, 
y cuando en los espacios la noche cierra, 
el fuego de tu estancia los muebles dora, 
y los dos nos miramos y sonreímos 
mientras que el viento afuera suspira y llora! 
··················································· 
¡Cómo tendéis las alas, ensueños vanos, 
cuando sobre las teclas vuelan sus manos! 

viernes, 18 de julio de 2014

VIOLETA PARRA (Chile - San Carlos, Chillán, 1917 – Santiago, 1967)

CANCIONERO
(Selección)
 
VOLVER A LOS 17
(Sirilla-canción)
 
Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo
es como descifrar signos
sin ser sabio competente,
volver a ser de repente
tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo
como un niño frente a Dios,
eso es lo que siento yo
en este instante fecundo.
Mi paso retrocedido
cuando el de ustedes avanza,
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido,
con todo su colorido
se ha paseado por mis venas
y hasta la dura cadena
con que nos ata el destino
es como un diamante fino
que alumbra mi alma serena.
Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder
ni el más ancho pensamiento,
todo lo cambia el momento
cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente
de rencores y violencias,
sólo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes.
El amor es torbellino 
de pureza original,
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino,
detiene a los peregrinos,
libera a los prisioneros, 
el amor con sus esmeros
al viejo lo vuelve niño
y al malo sólo el cariño
lo vuelve puro y sincero.
De par en par la ventana
se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto
como una tibia mañana,
al son de su bella diana
hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín
al cielo le puso aretes
y mis años en diecisiete
los convirtió el querubín.

Estribillo

Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra,
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra.
Ay sí sí sí
aay sí sí sí.
 
 
COMO EL ROBLE EN EL VERANO
(Tonada)

Anoche bajó del cielo
el astro más reluciente,
el resplandor que traía
me iluminó de repente,
el resplandor que traía
me iluminó de repente.
Entre sus labios blanqueaban
como de nieve sus dientes,
cuando su dulce sonrisa
allí se me hizo presente,
cuando su dulce sonrisa
allí se me hizo presente.
Me saluda la frondosa
caricia de su mirada,
como luceros por miles
en mis sentidos entraban,
como luceros por miles
en mis sentidos entraban.
Me olvidé de los pesares
que en otro tiempo me dió
y recibo al veleidoso
con mi cariño mejor,
y recibo al veleidoso
con mi cariño mejor.
Cuando canta me parece
el más sabio entre los sabios,
su figura se agiganta
como el roble en el verano,
su figura se agiganta
como el roble en el verano.
 
 
VERSOS POR MATRIMONIO
(Décima)

Anoto en mi triste diario:
Restaurán El Tordo Azul;
allí conocí un gandul
de profesión ferroviario;
me jura por el rosario
casorio y amor eterno;
me lleva muy dulce y tierno
atá con una libreta
y condenó a la Violeta
por diez años de infierno.
Lo vi por primera vez
en una gran maquinaria
por la línea ferroviaria
de Yungay a la Alameda,
con una chaqueta nueva
de cuero, por la ventana;
talán, talán, la campana
retumba en mi corazón
por el joven conductor
que me hace mil musarañas.
Yo le pregunto contrita
que me dijera su oficio
él me responde malicio
que él es un gran maquinista;
le creo a primera vista
l´entrego mi corazón
y me ha mentido el bribón
según más tarde un amigo
diciéndome: tu marí´o
es un vulgar limpia´or.
Montá en el macho no que´a
otra cosa que amansarlo
pero el indino al notarlo
me armó la feroz pelea;
se cura, se zarandea
con unos tales barrancos,
de farra con unos pacos
llegaba de amanecía;
sufriendo de noche y día
pasé las de Quico y Caco.
A los diez años cumplí´os
por fin se corta la güincha,
tres vueltas daba la cincha
al pobre esqueleto mío
y pa´salvar el sintí´o
volví a tomar la guitarra;
con fuerza, Violeta Parra,
y al hombro con dos chiquillos
se fue para Maitencillo
a cortarse las amarras.

jueves, 17 de julio de 2014

JAIME GIL DE BIEDMA (1929-1990)

LA VIDA A VECES
La vida a veces es tan breve
y tan completa que un minuto
- cuando me dejo y tú te dejas -
va más aprisa y dura mucho.
La vida a veces es más rica.
Y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.
La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.
La vida a veces es muy poco
y tan intensa -si es tu gusto-
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido a ser del mundo.
La vida; luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.
Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.

HA VENIDO A ESA HORA

No vive en este barrio.
No conoce las tiendas.
No conoce a las gentes
que se afanan en ellas.
No sabe a lo que vino.
No compra aquí la prensa.
Recuerda las esquinas
que los perros recuerdan.
Ventanas encendidas
le agrandan la tristeza.
Corazón traseúnte,
junto a las casas nuevas
camina vacilando,
como un hombre a quien llevan.
El viento del suburbio
se le enreda en las piernas.
La calle como entonces.
Como entonces ajena.
Y el aire oscurecido
la noche que se acerca.
Cuando dobla la esquina
y aprieta el paso, sueña
que el tiempo no ha cambiado,
jugando a que regresa.
Luego pasa de largo,
y piensa: fue una época.

La presente selección de textos es tomada del aporte cultural que desde Sevilla (España) realizada la escritora Concha Rodríguez de la Calle.

Nota: Jaime Gil de Biedma y Alba, nació en Barcelona el 13 de noviembre de 1929. Fue uno de los poetas más importantes de la Generación del 50′. Murió el 8 de enero de 1990 en su ciudad natal. Desde 1990 se entregan en Segovia los premios de poesía dedicados a su memoria: “Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma”.
Bibliografía:
Versos a Carlos Barral – 1952
Según sentencia del tiempo – 1953
Compañeros de viaje – Barcelona: Joaquín Horta, 1959.
En favor de Venus – 1965
Moralidades – 1966
Poemas póstumos – 1968
Colección particular – Seix Barral,1969
Diario del artista seriamente enfermo – 1974 (memorias)
El pie de la letra: Ensayos 1955-1979 – 1980 –
Antología poética – 1981
Las personas del verbo – 1982
Las personas del verbo (actualizada-poesía completa) – 2011.

miércoles, 16 de julio de 2014

JOSEFA PARRA (Jerez de la Frontera, España, 1965)

ALCOBA CERRADA 
Por detrás de la puerta,
guardado por cerrojos de silencio y de agua,
esperando, desnudo, tu cuerpo. Tibiamente,
mansamente desnudo, hermoso hasta el dolor.
No entraré a descubrirte.
No violaré el santuario de tu carne entreabierta.
Demasiado peligro para sólo una vida,
demasiado pecado para tan sólo un alma.
 
NOTA: JOSEFA PARRA
Poeta española nacida en Jerez de la Frontera en 1965.
Es una de las nuevas voces de la poesía femenina española.
Licenciada en Filología Hispánica, trabaja en la actualidad en la Fundación Caballero Bonald, donde coordina la revista de literatura Campo de Agramante.
Ha sido galardonada, entre otros, con el Premio de Poesía Breve Domecq en 1989, el Premio Internacional de Poesía Loewe a la Creación Joven en 1995, por el libro «Elogio a la mala yerba», el Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes, París 1999, por la plaquette «África» y el Accésit del Premio de Poesía Luis Cernuda, Sevilla, 2000, por el libro «Tratado de cicatrices». También ha publicado los poemarios «Geografía Carnal» en 1997 y «Alcoba del agua» en 2002. Es columnista de opinión en prensa diaria y revistas de literatura. Además de ser incluida en diversas antologías, poemas suyos han sido traducidos al portugués, al francés y al árabe
 
La presente selección es un aporte del poeta y amigo Juvenal Soto que, desde Málaga (España), realiza una permanente difusión cultural.

sábado, 12 de julio de 2014

NARRATIVA CATALANA. JORDI MASÓ RAHOLA (Granollers, Barcelona, España,1967)

El precursor
 
Cada escritor crea a sus precursores
J. L. Borges, Otras inquisiciones
 
Ara sóc un escriptor consagrat i aquestes qüestions ja no m'amoïnen, però quan començava a obrir-me camí en el món literari, cansat de sentir als crítics associar-me amb determinats autors –les meves "influències evidents", els meus "referents", insistien– vaig inventar-me un escriptor que seria el meu precursor: un romàntic danès, Lars Haugaard (1849-1898). Si em preguntaven per un autor que m'hagués influenciat, sempre contestava que "òbviament" Lars Haugaard, l'estilista nòrdic, el príncep de les lletres de Dinamarca, el bard de Copenhaguen. Els saberuts corrugaven les celles; els prudents afirmaven amb el cap; els ignorants exclamaven: "Ah sí, Haugaard!". Pregonava que els meus llibres no s'entenien sense el seu magisteri, que jo sempre seria l'ombra pàl·lida de Haugaard. Vaig imaginar-li una obra (extensa), una biografia (tràgica), una imatge (turmentada).
Amb els anys, en arribar-me els honors, convertit jo en el referent dels joves, Haugaard va difuminar-se. Vaig oblidar-lo.
Però avui, casualment, l'he trobat a Internet. Lars Haugaard: novel·lista i poeta danès. He encarregat tots els seus llibres. Els espero, temorós d'haver estat la seva ombra pàl·lida.
 

El precursor
 
Cada escritor crea a sus precursores
J. L. Borges, Otras inquisiciones
 
Ahora soy un escritor consagrado y estas cuestiones ya no me inquietan, pero cuando empezaba a abrirme camino en el mundo literario, cansado de oír a los críticos asociarme con determinados autores –mis "influencias evidentes", mis "referentes", insistían– me inventé un escritor que sería mi precursor: un romántico danés, Lars Haugaard (1849-1898). Si me preguntaban por un autor que me hubiera influido, siempre contestaba que "obviamente" Lars Haugaard, el estilista nórdico, el príncipe de las letras de Dinamarca, el bardo de Copenhague. Los sabiondos fruncían las cejas; los prudentes afirmaban con la cabeza; los ignorantes exclamaban: "¡Ah sí, Haugaard!". Pregonaba que mis libros no se entendían sin su magisterio, que yo siempre sería la sombra pálida de Haugaard. Le imaginé una obra (extensa), una biografía (trágica), una imagen (atormentada).
Con el tiempo, cuando me llegaron los honores, convertido yo en el referente de los jóvenes, Haugaard se difuminó. Le olvidé.
Pero hoy, casualmente, le he encontrado en Internet. Lars Haugaard: novelista y poeta danés. He encargado todos sus libros. Los espero, temeroso de haber sido su sombra pálida.
 

A misses dites
 
L’arcàngel sobrevola el poble i, amb un sumptuós batement d’ales, aterra davant de cal fuster.
-Tinc un anunci important a fer –diu quan Josep, el fuster, obre la porta.
–Vostè dirà.
És un taller fosc, però la llum que irradia l’arcàngel li permet entreveure les eines escampades; el terra està entapissat de serradures i encenalls; en un racó, Maria, l’esposa del fuster, alleta un nadó.
–Vostè dirà –repeteix Josep.
 
 
A buenas horas
 
El arcángel sobrevuela el pueblo y, con un suntuoso batir de alas, aterriza delante de la casa del carpintero.
–Debo hacer un anuncio importante –dice cuando José, el carpintero, abre la puerta.
–Usted dirá.
Es un taller oscuro, pero la luz que irradia el arcángel le permite vislumbrar las herramientas dispersas; el suelo está tapizado de serrín y virutas; en un rincón, María, la esposa del carpintero, amamanta un bebé.
–Usted dirá –repite José.
 
 
NOTA:
 
Jordi Masó Rahola (Granollers, 1967) es pianista. Ha publicado más de cincuenta discos y tres libros: Els reptes de Vladimir (Bubok, 2010), Catàleg de monstres (Marcòlic, 2012) i Les mil i una (ARC-Lo Càntich, 2014).


 
 
Biblioteca Popular Nº 2131 - Domingo Faustino Sarmiento
Dr. Ricardo Piérola 267 CP 5620 - General Alvear - Provincia de Mendoza
Twitter: @bp2131sarmiento

viernes, 11 de julio de 2014

JAVIER MARTÍNEZ RAMACCIOTTI (Córdoba, 1985)


mi papá es un oso polar
aparece a las noches
desde el umbral de mi habitación
cuida que mis párpados no tiemblen
y que las estrellas si caen
no caigan sobre mí

pero no se deja ver

los osos polares son inmensos
su sombra tapa más de lo que hay
y lo que hay es poco
demasiado escaso para desaparecer

teme que le tema
como todo padre
sea oso polar o no

en un sueño le digo
`papá, ¿hace mucho frío donde vivís?´
y ruge y gruñe y entiendo
que el frío es absoluto
que una vez dijo `Sol´
y la palabra se congeló
la tomó entre sus manos la pintó de amarillo
y la colgó sobre el techo de mi habitación
para que en las noches tenga luz
porque los osos polares también desaparecen
y no estará siempre en la puerta de mi habitación
cuidando lo que hay que cuidar
mientras duermo.

jueves, 10 de julio de 2014

WILLIAM ERNEST HENLEY (1849-1903)

INVICTUS
 
Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
 
 
Nota:
William Ernest Henley fue Long John Silver, el inolvidable pirata con pata de palo de La isla del tesoro de Stevenson. Bueno, para ajustarnos a la verdad, diremos que su figura inspiró el personaje del bucanero de ficción más famoso de la historia de la literatura universal. 
 
Henley nació en 1849 en la ciudad inglesa de Gloucester, y siendo niño, sufrió tuberculosis, de la que como secuelas le quedaron un año entero recuperándose en Edimburgo y la amputación de una pierna. En Edimburgo Henley comenzó a escribir poemas y se hizo amigo íntimo de Stevenson, al que su ausencia de pierna inspiró la puesta en escena de John Silver “el largo”. Henley y Stevenson escribieron incluso cuatro obras de teatro juntos: Deacon Brodie (1880),Beau Austin (1884), Admiral Guinea (1884), y Macaire (1885). 
 
Nuestro autor fue critico y editor de la Revista de Arte (1882-86), y del Scots Observer desde 1889. En 1891 dicha revista se transformó en el National Observer y fue transferida su sede a Londres, desde donde continuó publicándose siendo Henley su editor. La revista tuvo una indiscutible importancia en la literatura en inglés de la época, pues en ella vieron publicados sus primeros textos auténticos pesos pesados de las letras victorianas y postvictorianas: Thomas HardySir James Barrie (el creador de Peter Pan), George Bernard Shaw, H.G. Wells oRudyard Kipling, entre otros. Junto a T. F. Henderson, Henley cuidó la edición centenaria de los poemas de Robert Burns. 
 
Pero William Ernest Henley ha pasado a la historia de la literatura inglesa como poeta, y esencialmente por ser el autor de un poema incluido en el que fue su último libro, In Hospital, publicado en el mismo año de su muerte, ocurrida cerca de Londres en 1903. El poema se titula “Invictus” (escrito en el año 1875), y es el poema que Nelson Mandela se recitaba a sí mismo cuando llegaban los momentos peores a lo largo de su terrible cautiverio en prisiones sudafricanas por su lucha contra el racismo y el apartheid.
 
El título del poema es el que a su vez sirve de título a la película de Clint Eastwood, en la que se narra la victoria de la selección sudafricana de rugby durante el mundial de 1995, y cómo esa victoria deportivo sirvió para unir a todo un país de negros y blancos en torno a una misma bandera, un himno, una ilusión, un futuro, un presidente, el propio Mandela. 

miércoles, 9 de julio de 2014

LAURA FAVA (Buenos Aires, 1942)

HASTA QUE NOS MANDEN LLAMAR
 
         Pedro era una máquina.  No había parado de vomitar en toda la noche.  Dale que dale. Y nada, porque no tenía nada en el estómago, o sí tenía algo pero era vino de ese, del más barato, del que vendían cerca de la nueve, en la parada del colectivo que va a Campana.  Y bueno… cuatro días tomando y tomando…Cuando se dio cuenta de que la Estela lo había dejado, se metió en el boliche y no la acabó hasta que me avisaron y fui a buscarlo.
         - Che, tu cuñado se está matando en lo de don Tino – me dijo el del carrito, el negro ése que sé que lo conoce porque juegan juntos a las cartas, y yo, que venía de juntar duraznos en la quinta de Anselmo y no podía más con los brazos y la espalda, lo miré con cara de “¿Y? ¿A mí qué me contás?”  Él se encogió de hombros y dijo:
         -  Es tu cuñado ¿no?  Se está matando… - hizo un ruidito con la boca y el caballo empezó a tirar hasta que sacó las ruedas del barro.  Tuvo que hacer mucha fuerza de puro flaco que estaba el pobre.  Me dio bronca de que el negro ese no me dijera: “Subite que te llevo.”, ni siquiera eso, así que le grité:
         -  ¡Dale de comer a ese animal, desgraciado! - pero él no se dio vuelta.  El carro iba haciendo zigzag y él tan tranquilo ahí arriba.
        
Me metí en la casilla a tomar unos mates, pensando en que mi hermana era una degenerada o algo peor.  Dejar al Pedro así, plantado con dos criaturas, y rajar con el primer mocoso que la había calentado.  Le pegaba, bueno, ¿y qué? Manuel me había roto el alma un par de veces, pero cuando me quiso golpear la tercera, yo había agarrado el cuchillo de carnear y le grité:
         ¡Atrevete, porquería! –  Y nunca más.  Me insultó, dio media vuelta, se fue y nunca más me levantó ni un dedo.  Yo le decía a la Estela que hay que hacerse respetar y no porque viniera a mi casa con los ojos en compota, iba a cambiar la cosa.  “Si no sos capaz de ponerlo en su lugar, aguantátelo. Tiene sus cosas, pero no toma, es trabajador, manda a los chicos al colegio…¿Qué más vas a pedirle al hombre? “  Pero mi hermana…A ella nunca le importó lo que le dijera nadie y menos yo.  Al final, hasta Manuel tuvo que intervenir y casi se van a las manos con el Pedro.  “Que esta es mi casa, que esta es mi mujer y a vos qué te importa lo que yo hago acá, que acá mando yo, qué joder.”  Decía Pedro y empujaba a mi marido contra el cerquito y Manuel, que también estaba furioso, le decía que la acabara.  “Acabala, carajo, cómo le pegás así a tu mujer, mirále la cara, animal, pendejo.”  Y la Estela lloraba – esa siempre arregló todo con lágrimas – hasta que no tuve más remedio que meterme yo.
         -¡Agarrá al tuyo, tarada ¿qué no ves que se van a matar? – le grité y me colgué del cogote del Manuel y lo arrastré y lo empujé y Estela quiso hacer lo mismo pero Pedro le sacudió un cachetazo y ella se cayó y se golpeó la cabeza contra un poste.  Eso pareció tranquilizarlo y dejó de gritar y amenazar y yo pude llevarme a Manuel que puteó todo el camino de vuelta.
         No volvieron a hablarse hasta que el mío consiguió ese trabajo en el Chaco hace seis meses.  Ahí fue a ver a Pedro para despedirse y se abrazaron largo y Manuel le dijo:
         -Te mando a buscar prontito y se vienen con la gorda. Nos volvemos todos ¿eh?
         Pero la Estela se fue antes de que Manuel nos mandara la plata para irnos con él.  También… somos un montón: los cuatro chicos más nosotros, los grandes.
         Y bueno ¿qué iba a hacer? ¿Dejar que el pobre hombre se muriera de borracho?   Le avisé al Romancito que me iba a buscar al tío y me caminé las veinte cuadras hasta al boliche. Había que ver cómo me miraban los tipos en cuanto entré; pero yo, una señora.  Me fui derechito hasta el Pedro que, más que sentado en una silla, estaba tirado encima de una mesita chueca.
         -Vamos,che – le dije.
         Pero él, como si fuera sordo.
         -¡Movete hermano, que te vino a buscar la gorda! – le gritó otro mamado desde el fondo y todos se rieron.  Yo lo miré fijo, fijo, y el tipo se hizo el sonso.  Agarré a Pedro del brazo  y él hizo como que se paraba, pero se fue para adelante y no paró hasta el suelo y ahí se quedó, como muerto.
         Entonces me enojé y yo, cuando me enojo, soy cosa seria.  Les grité de todo a esos tipos, desde maricones para arriba, de todo y me acordé muy bien de sus madres y de todos sus parientes.  Así que entre unos cuantos, lo pusieron de pie y dos me dijeron:
         -Nosotros se lo llevamos, doña – y nos vinimos para acá, ellos sudando y arrastrando al Pedro  que no caminaba y yo, adelante.  Cada tanto me daba vuelta y los veía, a los tumbos entre los terrones, el pobre Pedro sin mover los pies, colgando de los hombros de los otros como un Cristo.
         Y si esa noche no largó las tripas fue porque las tenía pegadas a los huesos.  Los chicos se fueron a dormir afuera y yo me la pasé teniéndole la mano.  Lo cuidé y al otro día, hasta le di de comer en la boca.  Él no decía nada; durante esos días no dijo nada, ni una palabra, pero me miraba todo el tiempo de una manera que me daba miedo.  Hasta que en una siesta en la que los chicos se habían ido a pescar para el lado del río, me apretó contra la pared de la cocinita y yo no quise decirle que no.  Pero todo así, sin hablar, sin pedir permiso, a lo bruto.  Y yo pensé después que mi hermana era una tarada en serio.  Al día siguiente se levantó temprano y me dijo:
         - Voy a ver si consigo una changa – y volvió a la noche con unos pesos que dejó arriba de la mesa.
          Y así estamos.  Trabaja, no toma y ni un gesto de levantarme la mano, tal como yo le había dicho a la Estela. Pero una noche, cuando nos habíamos acostado, le dije:
 
         -  Mirá Pedro que esto se acaba en cuanto el Manuel nos mande a buscar ¿eh? -  Él, como siempre, no contestó.  Se dio vuelta y se quedó dormido.

martes, 8 de julio de 2014

PATRICIA SEVERIN (Rafaela, Santa Fe, 1955)

LA VENTANA DE PAPA
                    
       Mi papá  fumaba cada día un cigarrillo después del almuerzo. Sólo uno. Fumaba un cigarrillo y miraba por la ventana del comedor hacia la calle, mientras el humo daba tres vueltas en círculos alrededor de su cabeza.
Mi papá miraba a la gente que pasaba por la calle desde arriba. Mi casa queda en la planta alta; en la planta baja hay dos garages y un negocio que vende inodoros, bidets, bañaderas (bañaderas no, me dijo la dueña, se dice bañeras), y percheros de distintos colores para colgar toallas. No hay espejos ni otra cosa. Es un negocio aburrido y de feo nombre: "Sevlo". Nosotros alquilamos ese local y uno de los garages para tener otra entrada, dice mi mamá, que siempre organiza los dineros de la casa.
Mi mamá pensaba que mi papá no sabía hacer plata. Por eso ella tenía que renegar para que no faltara la comida en casa.
En casa no faltaba la comida, pero faltaban muchas cosas que mi papá no podía comprar porque en el campo nunca nada iba bien. Si no era la sequía, era la inundación, si no era la inundación habían bajado los precios del trigo y nada alcanzaba para nada.
Una siesta mi papá  dejó de fumar un cigarrillo todos los días después de comer. Empezó a fumar también uno antes de almorzar y otro antes de cenar. No fumes tanto, le decía mi mamá, que vas a enviciar a los chicos con el mal ejemplo. Mi papá no decía nada. Miraba por la ventana del comedor, desde la planta alta, a la gente que pasaba por la calle; después se iba al campo. A veces volvía al rato porque la camioneta se le había descompuesto y otras veces no volvía por muchos días.
Entonces mamá decía, este hombre me va a volver loca. Y cuando papá llegaba a casa, en realidad parecía una loca que gritaba.  Papá se ponía a mirar por la ventana y prendía otro cigarrillo.
Un día le dijo a mi mamá, no puedo respirar.  Mamá fue a la farmacia y le trajo un aparatito que él apretaba y largaba un rocío adentro de su boca. Desde entonces mi papá fumaba y usaba el aparatito. Pero a veces seguía diciendo, no puedo respirar.
Mi mamá, mientras tanto, hablaba de posibles negocios que debían hacerse para tener más entradas, de todo lo que necesitaba comprar, de las cosas que nos faltaban y de los programas de la tele. De vez en cuando, de lo mal que le salía la comida, porque siempre andaba regateando algún ingrediente, o de las vacaciones que soñaba.
Hasta que un día llegué de la escuela y mamá estaba llorando. Me abrazó y me mostró a papá acostado sobre el sillón rojo. Fui a darle un beso pero él no se movió. Tenía un ojo medio abierto y el otro cerrado. Mamá empezó a gritar como cuando se ponía loca, mientras repetía, qué nos espera, qué nos espera. Fui a sacudir a papá para que se levantara pero se le cayó el brazo hacia el costado y tampoco se movió. Mi mamá  dijo, ya basta, ya basta, y me llevó hacia la puerta, te vas a quedar en la cocina con tus primos. Mis primos no hablaban, me miraban de reojo y yo me aburría. Después entraron las tías cuchicheando; lloraban y me abrazaban. Algunas salieron con el café y  yo me fui al comedor y me puse a mirar por la ventana.
Desde entonces no puedo salir de ese lugar. Veo todo pequeño y diferente. Veo las espaldas  y me pongo a contarlas.
 
Es posible que todas esas espaldas lleven como una marca invisible la mirada de papá.

lunes, 7 de julio de 2014

Conociendo a Gabriela Mistral.

GABRIELA MISTRAL


Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga(Vicuña7 de abril de 1889 – Nueva York10 de enero de 1957), fue una destacada poeta,diplomáticafeminista1 y pedagoga chilena. Una de las principales figuras de la literatura chilena y continental, fue la primera latinoamericana y, hasta el momento, única mujer iberoamericana, premiada con el Nobel2 —ganó el Premio Nobel de Literatura en 1945—.3 

Seguir leyendo: http://es.wikipedia.org/wiki/Gabriela_Mistral