Creada en la Ciudad de General Alvear, Provincia de Mendoza, en el año 1935.

sábado, 19 de noviembre de 2016

LECTURA SUGERIDA CCLXXVI


“Amor” de Isabel Allende
Sudamericana. Buenos Aires. 2012

JORGE ARIEL MADRAZO (Buenos Aires, 1931-2016)

MI PRIMA RENÉE

Desde niñita supo que no se debe comer con las manos. Hoy, ya adulta, antes de sentarse a la mesa se despoja, con infinito celo, de ambas manos y las deja a buen recaudo sobre el perchero o la silla más próxima.
 
De “Yo no sé qué hago con vos que sos pobre y no sabés francés” (2016)

viernes, 18 de noviembre de 2016

FERNANDO CLEMOT (España, Barcelona, 1970)

 
 Y LOS AHOGADOS

“Je reviendrai, avec des membres de fer, la peau sombre, l’oeil furieux: sur mon masque, on me jugera d’une race forte. J’aurai de l’or”.�
(Regresaré, con miembros de hierro, la piel oscurecida y la mirada furiosa: a juzgar por mi máscara pensarán que soy de una raza fuerte. Tendré oro.)
Une Saison en Enfer: Arthur Rimbaud
 
y los ahogados desaparecen en el agua cuando se quedan sin resuello, entonces el cuerpo se les aploma y se hunden hacia el fondo y pasados los días emergen para recordarnos que estaban allí, como un tronco que estuviera embarrancado en el cieno, la naturaleza es sabia también para eso y hace que vuelvan a salir, ¿recuerdas la historia de tu suegro José María?, fue el único que salió vivo de aquella partida de hombres que iban en una barca cruzando el río, murieron siete, todos menos él, no es el agua un elemento en el que nos movamos bien, flotamos a trompicones y con esfuerzos, como si tuviéramos una pataleta de críos, si dejas de moverte el agua te manda al fondo porque no nacimos para entrar en el mar, ni en los ríos, que están llenos de sifones, corrientes y simas, ¿sabes cuánto aire cabe en los pulmones de un hombre?, una botella como la que has traído con el aceite, cinco litros, si dejas escapar una cuarta parte es suficiente para que te vayas al fondo, así es, no nos movemos bien en el agua aunque queramos imitar a los peces, tenemos los huesos pesados y llenos de salientes, como una zarza, arrastramos lastre en las rodillas, en los codos y en cuello, tenemos huesos gruesos y ceñudos, extraños como la pelvis o la rótula, otros pesados y con nombres bíblicos como el hueso sacro y el ilión, juntos forman un aguijón y guardan el recuerdo del animal que fuimos, también es un hueso árido y pesadísimo el calcáneo, que es como una espuela rodeada del rosario de huesos de los pies, pues con toda esa armadura a cuestas tratamos de mantenernos a flote, no he conocido ningún hombre que pueda estar más de una noche nadando o flotando en el agua, no es ese nuestro destino, Antonio, nuestros pulmones no son ligeros, son densos, están lastrados de sangre y de tubos, hasta nuestros genitales pesan y nos lleva al fondo, y podría seguir diciéndote más, ¿qué ocurre con nuestra piel cuando está mucho tiempo en el agua?, se avejenta como una pasa, ¿has visto algún ahogado, Antonio?, seguro que sí, tuvimos la desgracia de ver muchos en la guerra y también aquí cerca, en el río, que aquí despacharon a algunos y vimos cómo quedaban, pasados unos días el agua lo cuartea todo y las carnes se abren como si hubiera pasado una yunta por encima, se abotarga y cambia la expresión, el hombre se transforma en un fardo, como una bota hinchada de vino, es un espectáculo que no recomiendo a nadie, somos un animal muy frágil en el agua, Antonio, los sabios dicen que hace millones de años que salimos de allí y por eso todo nuestro organismo está ya organizado a imagen y semejanza de la tierra, somos parte de ella, reflejamos lo que nos rodea, nos hemos endurecido y resecado como ella, si lo observas somos un ser hecho a piezas, como un mecano con el que juegan los críos, sí, con sus articulaciones y rigidez en los giros y esos juguetes de hojalata aguantan muy mal en el agua, nuestra garganta también es débil, la tráquea no tiene la rigidez que debiera, con ese nudo grueso ahí que forma la nuez y que nos recuerda nuestro pecado y nos dice también que estamos atados a la tierra, en muchas partes bastaría con un apretón para quebrarlos, las muñecas, los parietales, las costillas, y si se desbarata esa pieza se rompe el puzle, somos un mecano al que le faltan piezas, con tres vasos de agua o cuatro sin respirar habría suficiente para ahogarnos, los peces están preparados para nadar, ¿has probado de mover la raspa de cualquier pescado?, hasta la del pez más grande que hayas visto apenas pesa, por dentro están llenos de salientes, como una zarza, pero también de aire, su raspa es un soplo de viento mientras que nuestro cuerpo es un laberinto de pesos y junturas, como si lo hubieran soldado para que no nos moviéramos de la tierra y si te digo la verdad creo que Dios nos hizo así por algún motivo, te contaré una historia que no conoce nadie, Antonio, yo creo que fui un buen nadador, di un curso de natación antes de la guerra, en Madrid, en las piscinas La isla y me aficioné sin tener en cuenta los peligros, creía que nadaba bien así que siempre que iba de viaje buscaba un lugar con playa, pensaba como tú, estaba harto de este sol, de la dureza de este clima, de asarme en verano y helarme en el invierno y por eso solía ir a Biarritz o a Santander en los veranos y también a la Costa Brava y así fue hace unos veinte años que fui a la isla de Madeira con mi mujer, es una isla portuguesa en mitad del Atlántico, allí no tienen apenas playas de arena y suelen darse los baños en lo que ellos llaman piscinas naturales que son calas de agua de mar que han cerrado al mar abierto y donde no hay oleaje ni peligros, pues bien con mi mujer estuvimos en una de estas, a las afueras de la capital, solía ir con unas gafas de buceo y mirando el fondo, en esa isla hay mucha pesca y tienen unos bonitos rincones y como la piscina no daba para mucho decidí salir fuera y recorrer el perímetro del dique mirando a ver qué veía, y de ida fui bien, estuve bordeando unos roquedales muy hermosos donde había un banco de peces entre unas gorgonias, me entretuve, debía ir a favor de corriente por lo que nadaba rápido y sin problemas, cuando me di cuenta estaba mucho más lejos de lo que pensaba y traté de volver, avancé algo, estaba a la vista de la gente que estaba en la piscina pero no conseguía llegar al malecón, una corriente que era como un brazo me llevaba mar adentro, las olas que antes no notaba ahora me cubrían la nariz y los ojos, me desesperé, solté las aletas y me lancé a nadar como un loco, veía a la gente pasear por la orilla del dique, gritaba pero no me oían, el romper de las olas se comía cualquier sonido, tras un buen rato luchando contra la corriente me dejé ir, pensé en lo estúpido que era morir ahogado a la vista de la gente y me dejé ir, al final la corriente que me llevaba mar adentro cambió y me arrastró contra unas rocas, me golpeé las piernas y las manos, me llené de heridas pero pude salir de allí, ni a mi mujer le conté con detalle qué había pasado y nunca más he vuelto a ir a la playa, entendí la lección y aquello que me había parecido un juego casi acaba conmigo, el mar es así de traidor, dentro de él hay corrientes, fuerzas que no vemos que son como los brazos de una docena de hombres que te llevan al fondo, recela siempre del agua, Antonio, no es nuestro medio, expulsamos siempre el agua, nuestro cuerpo la filtra y la echa fuera, la orina, el sudor, los humores y las secreciones, nuestro cuerpo las deja bajar hacia el fondo de su pozo ciego, no las retiene, y si las conserva mueres hinchado, como esos enfermos horribles que mueren del hígado, por la hidropesía, ¿viste cómo murió Palomo?, háblale a él de los beneficios del agua, el mar es un elemento de muerte, se han hundido barcos enteros con centenares de hombres, estando en Santander oí que alguna tempestad se llevó a doscientos marineros en una tarde, habla con un pescador y verás que te dice, el yugo al que les somete el mar es mucho peor que el que nosotros tenemos con la tierra, Antonio, sería macabro enseñar a tus hijos un elemento de muerte, sería como llevarlos a ver un fusilamiento o mostrarles un garrote vil ensangrentado, olvida esa idea de ir con tus hijos a ver el mar, les ahorrarás sufrimientos, ve con ellos a un sitio más hermoso, no sé, Aranjuez, El Escorial, Toledo, ya verán el mar cuando tengan necesidad, no por capricho, quizá crees en ellos un hábito, un cebo del que te arrepientas, debemos mirar hacia arriba, hacia arriba, Antonio, al aire, al cielo tan hermoso que nos rodea, quizá mirándolo al revés nos demos cuenta que este campo, el pueblo, las ciudades, nosotros, son el fondo de algo mucho más grande y hermoso, de que en realidad vivimos en el fondo de un océano de aire, que el verdadero océano lo tenemos sobre nuestras cabezas y que el otro no es más que aguas muertas, charcas llenas de cieno y delirio
 
De “La lengua de los ahogados” (2016)


LECTURA SUGERIDA CCLXXIV


"Mamá” de Jorge Fernández Díaz
Sudamericana. Buenos Aires. 2011

ALEJANDRA PIZARNIK (Buenos Aires, 1936-1972)

 
DEVOCIÓN

Debajo de un árbol, frente a la casa, veíase una mesa y sentados a ella, la muerte y la niña tomaban el té. Una muñeca  estaba sentada entre ellas, indeciblemente hermosa, y la muerte y la niña la miraban más que al crepúsculo, a la vez que hablaban por encima de ella.
-Toma un poco de vino –dijo la muerte.
La niña dirigió una mirada a su alrededor, sin ver, sobre la mesa, otra cosa que té.
-No veo que haya vino –dijo-.
-Es que no hay –contestó la muerte-.
-¿Y por qué me dijo usted que había?-dijo-.
-Nunca dije que hubiera sino que tomes –dijo la muerte.
-Pues entonces ha cometido usted una incorrección al ofrecérmelo –respondió la niña muy enojada.
-Soy huérfana. Nadie se ocupó de darme una educación esmerada –se disculpó la muerte.
La muñeca abrió los ojos.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

LECTURA SUGERIDA CCLXXIII


“El gato de la vecina” de Liliana Cinetto
Ilustraciones: Alina Calzadilla
Colección” Empezar a Leer”
Longseller. Buenos Aires. 2014

ÁNGEL GONZÁLEZ (España 1925-2008)


ME BASTA ASÍ


Si yo fuese Dios 
y tuviese el secreto, 
haría un ser exacto a ti; 
lo probaría 
(a la manera de los panaderos 
cuando prueban el pan, es decir: 
con la boca), 
y si ese sabor fuese 
igual al tuyo, o sea 
tu mismo olor, y tu manera 
de sonreír, 
y de guardar silencio, 
y de estrechar mi mano estrictamente, 
y de besarnos sin hacernos daño 
—de esto sí estoy seguro: pongo 
tanta atención cuando te beso—; 
entonces,
si yo fuese Dios, 
podría repetirte y repetirte, 
siempre la misma y siempre diferente, 
sin cansarme jamás del juego idéntico, 
sin desdeñar tampoco la que fuiste 
por la que ibas a ser dentro de nada; 
ya no sé si me explico, pero quiero 
aclarar que si yo fuese 
Dios, haría 
lo posible por ser Ángel González 
para quererte tal como te quiero, 
para aguardar con calma 
a que te crees tú misma cada día 
a que sorprendas todas las mañanas 
la luz recién nacida con tu propia 
luz, y corras 
la cortina impalpable que separa 
el sueño de la vida, 
resucitándome con tu palabra, 
Lázaro alegre, 
yo, 
mojado todavía 
de sombras y pereza, 
sorprendido y absorto 
en la contemplación de todo aquello 
que, en unión de mí mismo, 
recuperas y salvas, mueves, dejas 
abandonado cuando —luego— callas... 
(Escucho tu silencio. 
Oigo 
constelaciones: existes. 
Creo en ti. 
Eres. 
Me basta).

 

martes, 15 de noviembre de 2016

LECTURA SUGERIDA CCLXXII


"Caminos de la Fábula” (Antología)
Compiladora: María de los Ángeles Serrano
Ilustraciones: Juan Manuel Lima
Colección” Los libros de Boris”
Colihue. Buenos Aires. 2004

MARÍA CRISTINA RAMOS (Mendoza, San Rafael, 1952)


PARA DORMIR A UNA VAQUITA

Duerma la vaquita 
de la primavera, 
que trepa las hojas 
de la enredadera.
Verdes son las hojas, 
verde la escalera,
por si cae rodando, 
por si se cayera.
Por si se cayera 
en una vereda
que lleva a la puerta,
la puerta de afuera,
la que da a la calle,
la que da al jardín
adonde florece
la flor del jazmín,
que tiene una hamaca
que nadie tejiera 
con agua de sueño,
con agua viajera,
para la vaquita 
de la primavera.

DIFUSIÓN CULTURAL: SÁBADO AL NATURAL


AVISTAJE DE AVES
RECORRIDO CULTURAL - CHARLA - FOTOGRAFÍA

Una sugerencia diferente para el próximo sábado.
A través del Plan de Gestión de El Trapal, desde la Dirección de Gestión Ambiental de la Municipalidad de General Alvear se informa que se ha invitado al Club de Observadores de Aves de Potrerillos que vendrá a dar una capacitación, con el fin de que se pueda crear un Club de ese tipo en Alvear, el sábado 19 de noviembre a las 15:00h. El curso estará dirigido al público en general: fotógrafos aficionados, prestadores de servicios, profesores, estudiantes, curiosos de la naturaleza y del patrimonio alvearense.
Se sugiere: llevar libreta, binoculares, cámara fotográfica, ropa de colores claros.
Mayores informes: dirigirse a la Dirección de Gestión Ambiental -a cargo del señor Carlos Pía- en la Municipalidad local.