Creada en la Ciudad de General Alvear, Provincia de Mendoza, en el año 1935.

lunes, 18 de mayo de 2015

SARA DE IBÁÑEZ (Uruguay, Chamberlain,1910-Montevideo,1971)

ISLA EN LA LUZ
 
Se abrasó la paloma en su blancura.
Murió la corza entre la hierba fría.
Murió la flor sin nombre todavía
y el fino lobo de inocencia oscura.
 
Murió el ojo del pez en la onda dura.
Murió el agua acosada por el día.
Murió la perla en su lujosa umbría.
Cayó el olivo y la manzana pura.
 
De azúcares de ala y blancas piedras
suben los arrecifes cegadores
en invasión de lujuriosas hiedras.
 
Cementerio de angélicos desiertos:
guarda entre tus dormidos pobladores
sitio también para mis ojos muertos.


domingo, 17 de mayo de 2015

DAVID SLODKY (Salta, 1946)

MÁS VALE SOLO…
 
-¡La Graciela es una estúpida! ¡Todas las mujeres son unas estúpidas! ¡Yo no me voy a casar nunca!
La madre mira con ternura a su pequeño, que reniega de su primita.
-Así que no te vas a casar… ¿Qué pena!. Entonces, no vas a tener hijitos. ¡Y es tan lindo tenerlos!.
El niño vacila, contrariado.
-Bueno, pero entonces me caso solo.
 
De “Parpadeos” (2012)

sábado, 16 de mayo de 2015

CHARLES SIMIC (Belgrado, Serbia, 1938)

MIEDO
 
El miedo pasa de un hombre a otro
inadvertido,
del mismo modo que una hoja pasa su estremecimiento
a otra.
 
Todo el árbol tiembla de repente
y no hay señal alguna de viento.

viernes, 15 de mayo de 2015

JULIO RICARDO ESTEFAN (Monte Buey, Córdoba, 1963)

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
 
El príncipe era flaco, desgarbado, con una palidez cadavérica, acentuada por sus negras ojeras. Era, además, bastante torpe. Sin embargo, estaba allí, frente a la Bella Durmiente, sin atreverse a besarla. Cuando finalmente lo hizo y ella entreabrió sus ojos, él estaba distraído siguiendo una mariposa con la vista. Esto le permitió a la Bella Durmiente echarle una ojeada y fingir que continuaba dormida. Había decidido aguardar una segunda oportunidad.
 
De “La excepción a la regla y otros microrrelatos” (2009)

jueves, 14 de mayo de 2015

ROSA BEATRIZ VALDEZ (Frías, Santiago del Estero, 1950)

TARDE DE TOROS
 
a Norma Jalabert
 
Domingo de sol. En la plaza de toros la multitud aplaude entusiasmada. El torero hace ondear su capote y saluda al público que lo aclama.
“¡Qué te coge el toro, Manolete!”.
En la arena, un reguero escarlata… Congoja nacional. Cierre de comercios. Suspensión de actividades. Bandera a media asta. Todo el pueblo llora y quiere darle su último adiós.
Al llegar al cementerio, el cortejo se detiene frente al portal de hierro con cadena y candado. Un gran cartel: “Cerrado por duelo”.
 
De “Confusión en el laberinto y otros microrrelatos” (2013)

miércoles, 13 de mayo de 2015

LORENA DÍAZ MEZA (Santiago de Chile, 1985)

OBEDIENCIA
 
Ante los ojos aterrados de la madre y el horror del padre, el príncipe abrió de par en par las puertas del palacio real y bajó las escaleras hacia el salón donde lo esperaban para el baile. Sus padres le habían insistido majaderamente en que debía buscar pronto el amor para contraer matrimonio, y organizaron el baile para que él escogiera libremente. Por eso no pudieron impedir que el príncipe se presentara ante los invitados así, con tacos aguja, peluca de cabellos dorados y un vestido de terciopelo verde, muy verde. El príncipe por fin había obedecido a los reyes.
 
De “Príncipe busca princesa” (2013)


martes, 12 de mayo de 2015

Conociendo a Giuseppe Ungaretti

 

UNGARETTI1

Ver galería fotográfica.

 

Giuseppe Ungaretti (Nació en 1888 en Alejandría, Egipto – murió en Milán el 2 de junio de 1970) fue un poeta italiano.

 

De padres italianos, nació el 10 de febrero de 1888 en Alejandría (Egipto), a donde su familia se había trasladado porque el padre trabajaba en la construcción del canal de Suez. Estudió durante dos años en La Sorbona de París y colaboró con Giovanni Papini y Ardengo Soffici en la revista “Lacerba”. En 1914 volvió a Italia y al estallar la Primera Guerra Mundial se enroló voluntario por compartir el destino de sus contemporáneos. Combatió en el Carso (provincia de Trieste) y luego en Francia.

 

En 1916 publicó en italiano la colección de poesías El puerto sepultado donde refleja sus experiencias en la guerra, en la que se ha encontrado con la humanidad más pobre, la del dolor cotidiano; en 1919 publica una segunda colección titulada Alegría de náufragos en la que muestra una poesía nueva, alejada de la retórica y el barroquismo de ’.

 

Durante su estancia en París, Ungaretti frecuentó la compañía del filósofo Henri Bergson. Lee a Leopardi, Baudelaire, Nietzsche. Su obra se conocerá progresivamente en Francia por las traducciones de un amigo, con el que tuvo cada vez más trato, el poeta Philippe Jaccottet.

 

Después de la guerra ya colaboró asiduamente con revistas y trabajó luego en un ministerio como profesor de idiomas. En 1933 publicó Sentimiento del tiempo. Solamente obtuvo un puesto fijo cuando, a causa de su fama como poeta, fue nombrado en 1942 profesor en la Universidad de Roma, puesto en el que se mantuvo hasta 1958. Antes de entonces, entre 1936 y 1942, había sido también profesor de italiano en la Universidad de Sao Paolo (Brasil), periodo durante el cual sufrió la pérdida de su hijo de nueve años.

Entre 1942 y 1961 publicó una serie de poesías titulada La vida de un hombre, la cual le convierte junto a Eugenio Montale y Salvatore Quasimodo en uno de los fundadores y miembro destacado de la escuela hermética italiana.

 

La evolución artística de Ungaretti sigue un itinerario que va del paisaje a la humanidad, a la revelación religiosa, al impacto del contacto con la poderosa naturaleza brasileña, al dolor por la muerte de su hijo y al retorno a Roma en el momento en que estalla la Segunda Guerra Mundial. Estos dos últimos sucesos son el origen de su libro El dolor, publicado en 1947. A través de la desesperación, el poeta descubre la responsabilidad humana y la fragilidad de sus ambiciones. Ungaretti, en medio del pesimismo con que contempla la trágica condición humana, encuentra un mensaje de esperanza para los hombres.

 

Los últimos veinticinco años de su vida representan un examen crítico del pasado y traslucen una fuerte ansia de renovación. Murió en Milán el 2 de junio de 1970.

 

Seguir leyendo en Wikipedia.

GIUSEPPE UNGARETTI (Alejandría, Egipto 1888 - Milán,Italia,1970)

CUANDO LA LUZ...

Cuando la luz se ha consumido
y no veo sino mis pensamientos,

Una Eva me pone sobre los ojos
la tela de los paraísos perdidos.

lunes, 11 de mayo de 2015

ARIADNA CHAVES (San Miguel de Tucumán)

CAUCE
 
Cauce que se abre
porque el amor
lo determina.
 
Busca al solitario
y en el prodigio
de la vida,
entrégale la eternidad
del Universo.
 
De “Palabra alucinada” (2012)

domingo, 10 de mayo de 2015

RICARDO ALBERTO BUGARÍN (General Alvear, Mendoza, 1962)

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE LOS CUENTOS DE PRÍNCIPES Y PRINCESAS
 
Desviándose de los caminos que cruzan el condado, tomó por el atajo y se internó en el bosque. Su fiel osezno lo guiaba en vuelo rasante. Más allá de las primeras vertientes, descendió hacia la izquierda, y apeándose de su bisonte miró en derredor por si encontraba alguna huella.
Desembarazándose de su carcaj bruñido, de su daga de rica empuñadura y de su apreciada mandolina, se desprendió la capa de ricos detalles en marabú y, preparando la jofaina, acicaló su figura procurando borrar los efectos del camino. Se quitó los botines para no hacer ruido y se adentró en la espesura. 
Un mundo de musgos y de helechos dificultaba el trayecto. La penumbra, a veces, agigantaba la ansiedad por el encuentro. Avanzó cuidadosamente. Era sabedor, de todos modos, que las historias de príncipes y princesas tienen final feliz en todos los cuentos.
Caminó orientado por el canto del verderón y a la vuelta de un abeto halló la cérvida presencia. Era sabedor, también, que en las historias de príncipes y princesas hay presencias encantadas que dan muy buenas sorpresas.
Se detuvo a observar la juvenil figura que pastaba. Vio los ágiles remos, la piel lustrosa, la firme alzada. Sopesó las aventuras y desventuras que traería el eventual futuro. Eligió aguardar silente y expectante.
El cervato se acercó. Observó la grácil figura, la esbeltez del porte, la redondez del tórax, la flexibilidad de los brazos, la estrecha cintura y la ductilidad de las piernas. 
El príncipe observó el  acercamiento del cervato. Vio como colocándose en dos patas recorrió con sus manos la redondez de sus hombros. Sintió el descender de esas manos, suavemente, y la manera como, con cierta gracia, iban desprendiendo la botonadura de su jubón escarlata. Vio la hombría de su pecho quedar al descubierto. Sintió las manos llegar hasta la línea de sus calzas y vió como el cervato detuvo su mirada en la notaria aptitud de la sección pubiana. Mientras el príncipe azorado vivía este milagro, la cérvida presencia se fue mudando y quedó convertido en un fuerte mancebo en plena cúspide de inexperta adolescencia.
El príncipe levemente retrocedió. El joven se le quedó mirando. Ahí fue cuando el príncipe volvió a recordar que en las historias de príncipes y princesas las presencias mágicas suelen acarrear innúmeras sorpresas.
El verderón seguía cantando. El mundo de musgos y de helechos continuaba acechando. En alguna parte el bisonte aguardaba junto a la jofaina, al carcaj bruñido, a la capa con marabú, a la daga de rica empuñadura, a la apreciada mandolina y a los botines desabotinados. También el fiel osezno aguardaba para volver a remontar vuelo y guiar a su amo a la feliz morada.
El joven mancebo se inclinó y con acento provenzal pronunció estas escasas palabras: soy a vos señor, para lo que gustéis. El príncipe lo miró y, en acotado flamenco. respondió: ya conozco el cuento.
 
De “Bonsai en compota” (2014)